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Soliloquios

Cuando alguien habla consigo mismo, resulta un tanto extraño para quienes lo oyen. Sin embargo, hablar con uno mismo de forma regular es una práctica casi universal. Los psicólogos consideran que más del 95 por ciento de las personas mayores lo hace. Cuando juegan, los niños hablan casi siempre consigo mismos. Los soliloquios representan, por tanto, una práctica completamente normal. Tan solo se trata de una forma especial de comunicación. ¡Y tiene muchos beneficios hablar con uno mismo de vez en cuando! Ya que al hablar ordenamos nuestros pensamientos. Los monólogos son momentos en los que emerge nuestra voz interior. Podría decirse que se trata de un pensar en voz alta. Las personas distraídas son las que con mayor frecuencia suelen hablar consigo mismas. Estas personas tienen una determinada área cerebral menos activa. Por eso les cuesta más organizarse. Pero a través de los soliloquios consiguen llegar a ser más metódicas. Los monólogos también pueden ayudarnos a tomar decisiones. Y representan un buen método para aliviar el estrés. Hablar con uno mismo favorece la concentración y nos hace más productivos. Porque decir algo en voz alta requiere más tiempo que solamente pensarlo. Somos más conscientes de nuestros pensamientos cuando los expresamos con palabras. Resolvemos mejor las pruebas difíciles cuando hablamos con nosotros mismos. Así lo han revelado diferentes experimentos. Mediante los soliloquios también podemos tranasmitirnos valor a nosotros mismos. Numerosos atletas se motivan hablando con sí mismos. Es una pena, sin embargo, que la mayoría de las veces solo hablemos con nosotros en situaciones adversas. Deberíamos intentar siempre formular todo en términos positivos. Y tendríamos que hacer una revisión de nuestros deseos. Es así como podemos influir positivamente en nuestras acciones por medio de nuestras conversaciones. Por desgracia, ¡esto solo funciona cuando somos realistas!

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